Durante el período 2025 se profundizó el ajuste del mix productivo de los campos, reemplazando variedades según señales de mercado y potenciando fruta temprana o tardía como ventaja competitiva. Este proceso permanente de reconversión —junto con la renovación de arriendos estratégicos y el rediseño productivo por campo— busca asegurar rentabilidad más allá de coyunturas específicas. Paralelamente, se fortaleció la integración entre producción y comercialización, ampliando la base de clientes y diversificando destinos como mitigador estructural de riesgo.
En el plano organizacional, se consolidó el equipo productivo y comercial, promoviendo una cultura más colaborativa y transversal, manteniendo altos estándares de exigencia. La estabilización de liderazgos clave permitió mejorar la coordinación entre campos, reforzar la asesoría técnica y fortalecer el gobierno interno. Asimismo, se avanzó en materias de cumplimiento y clima laboral, difundiendo formalmente la Ley Karin y reafirmando el respeto como principio no negociable.
Asimismo, la operación mantiene certificaciones de impacto sostenible relevantes para la cadena exportadora, junto con prácticas ambientales y laborales exigidas por clientes internacionales, como la protección de bosque nativo, el uso de energía solar para autoconsumo y auditorías periódicas. Hacia adelante, el desafío es estructurar de manera más sistemática la relación con comunidades y la formación interna, consolidando capacidades que permitan proyectar el negocio con resiliencia, disciplina y visión estratégica.